¿Qué lleva a una empresa a desafiar las reglas establecidas y redefinir por completo su industria? ¿Cuáles son los motivos que llevaron a gigantes como Nokia, Yahoo o Blockbuster a perder la hegemonía en sus respectivos mercados? La complacencia, la resistencia al cambio o la falta de adaptación a la innovación son algunos de los obstáculos que limitaron su crecimiento empresarial.
Las empresas más importantes también corren el riesgo, como el resto, de fracasar o quedarse atrás cuando no se adaptan a las nuevas tecnologías o a los nuevos modelos de negocio. ¿Alguna vez te has preguntado cómo algunas firmas, incluso de pequeño tamaño, han transformado un sector por completo e influido en la economía mundial? La respuesta está en la innovación disruptiva, un concepto que ha revolucionado la forma en que las empresas compiten en el mercado.
¿Qué es la innovación disruptiva y cómo podemos aplicar esta mentalidad en una empresa? ¿Cómo está transformando la economía y la forma en la que vivimos? ¿Qué papel juega la tecnología a la hora aplicar la innovación disruptiva? Si quieres responder a estas preguntas, a continuación te contamos todo sobre la innovación disruptiva.
El concepto de “innovación disruptiva” fue ideado por el académico y consultor empresarial estadounidense Clayton Christensen para referirse a “un proceso de cambio en el que nuevos productos o servicios reemplazan a los existentes, creando nuevos mercados y dejando obsoletos los modelos de negocio tradicionales".
Si bien es cierto que el concepto empezó a ser concebido en 1995 en la revista Harvard Business Review, no fue hasta dos años después, con la publicación del libro El dilema de los innovadores: cuando las nuevas tecnologías pueden hacer fracasar a las grandes empresas, cuando el autor desarrolló la teoría completa de innovación disruptiva.
Desde su punto de vista, una innovación disruptiva es mucho más que una simple mejora o una evolución de productos o servicios existentes, ya que es la que acaba o transforma de forma radical algún mercado establecido.
La teoría de Clayton Christensen ha tenido un gran impacto en la economía actual y es una de las que más ha influido en algunos de los emprendedores más importantes de las últimas décadas como, por ejemplo, Reed Hastings (Netflix), Steve Jobs (Apple), Jeff Bezos (Amazon) o Andrew Grove (Intel). Y es que la incidencia de sus ideas ha sido tal que estas compañías han revolucionado los sectores en los que operan.
Una de las características que definen a la innovación disruptiva es su visión a largo plazo frente a la innovación sostenida, otro concepto también concebido por Christensen y que se refiere a la que está centrada en el corto plazo y quiere, sobre todo, satisfacer las necesidades actuales de los clientes.
¿Dónde deben invertir las empresas? ¿En el corto o en el largo plazo? Estas dudas son, precisamente, las bases de su libro publicado en 1997, donde defiende la necesidad de buscar un equilibrio entre la inversión en tecnologías sostenidas y disruptivas.
“Seguir una estrategia de innovación sostenida tiene mucho más sentido a corto plazo, pero a la larga puede condenar a la empresa al fracaso.”
Clayton Christensen
Algunas innovaciones disruptivas de origen digital han transformado nuestra economía y nuestra forma de vida: ya no escuchamos música, ni viajamos o vemos cine de la misma forma que hace una década.
En 1977, Apple lanzó al mercado el que se convirtió en el primer ordenador personal fabricado a gran escala: el Apple II. Este se convirtió en el modelo a seguir por el resto de ordenadores que surgieron después, al hacer accesible un producto que hasta ese momento solo podían permitirse los ingenieros y las grandes empresas. Su amigable interfaz de usuario, la pantalla a color y su diseño fueron solo algunas de las características que convirtieron este lanzamiento en un ejemplo de innovación disruptiva tecnológica.
Con el paso del tiempo, y a día de hoy, muchas empresas, aun siendo pequeñas, siguen innovando con el fin de transformar sectores enteros, hacer frente a los grandes de su industria o crear, incluso, nuevos nichos de mercado inexistentes.
Algunos de los principales ejemplos de innovación disruptiva que podemos encontrar en la actualidad son:
Fundada en 2012 por dos profesores de la Universidad de Stanford, Andrew Ng y Daphne Koller, este espacio virtual ofreció por primera vez cursos en línea masivos y abiertos (MOOC, por sus siglas en inglés). Se trata de una innovación disruptiva que permitió el acceso a la educación de alta calidad a una audiencia mundial en una escala nunca antes vista.
Airbnb descentralizó la industria del alojamiento turístico al apostar por un modelo peer-to-peer y amplió las opciones existentes a la hora de hacer una reserva. Al permitir la participación directa y crear una experiencia más personalizada y auténtica, también ha posibilitado que los anfitriones ganen dinero alquilando viviendas o habitaciones.
En primer lugar, introdujo un modelo de alquiler de DVD por correo gracias al que los suscriptores podían seleccionar películas y series online para recibirlos posteriormente en sus hogares ―pagando una suscripción mensual y no de forma individual como era habitual―.
Posteriormente, cuando la tecnología mejoró, creó su propia plataforma de streaming, donde los clientes veían todo el contenido audiovisual de forma online a través de diferentes planes de suscripción. Además, Netflix ha ido un paso más allá y ha pasado a convertirse en productor de contenido propio original y exclusivo.
Para que las empresas puedan adaptarse y mantenerse competitivas en el mercado, los líderes empresariales deben conocer la diferencia entre innovación disruptiva y sostenida, según los defensores de esta teoría. Solo de este modo pueden ser conscientes de la necesidad de evaluar sus estrategias de una forma regular para ajustarlas cuando sea necesario y así mantenerse a la vanguardia en sus respectivos sectores.
Kodak, que fue líder en el mercado de la fotografía, no lo vio y no se adaptó a la revolución digital al centrarse en mejorar la tecnología analógica. Esta estrategia le hizo perder su liderazgo a costa de otros competidores como Canon y Nikon. A Xerox o a IBM también les pasó lo mismo en algún momento de su historia.
¿Qué principios pueden seguir las empresas para fomentar la innovación disruptiva y ser líderes en sus respectivas industrias? Para Clayton Christensen, son los siguientes:
Si bien es cierto que la innovación disruptiva no está únicamente relacionada con el uso y aplicación de nuevas tecnologías, estas la han acelerado en las últimas décadas, sobre todo desde la aparición y popularización de Internet en los 90. Ahora, además, la convergencia con nuevos avances tecnológicos, como la inteligencia artificial, el análisis de datos, la nube y la conectividad, ha creado un entorno propicio para transformar industrias enteras. Sin ir más lejos, inteligencias artificiales generativas como ChatGPT han conseguido en dos meses que más de 100 millones de personas la usaran a diario.
No cabe duda de que, gracias a la tecnología nunca ha habido tantas posibilidades a la hora de anticiparse a tendencias, analizar datos en tiempo real y personalizar experiencias de los clientes. Por ello, la tecnología se ha convertido en el habilitador más importante para la innovación disruptiva al ayudar a superar las limitaciones tradicionales existentes hasta el momento.
Sin embargo, debido a que muchas de estas nuevas innovaciones están afectando a tareas de nuestro día a día, tanto en el plano laboral como académico y personal, es más necesario que nunca adaptarse a las nuevas necesidades y adquirir capacidades tecnológicas que hasta hace poco no existían. El objetivo: estar mejor preparados para un futuro muy diferente al que hemos conocido.
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